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Proyecto: Inundaciones en departamento de Bolivar, Colombia (Agosto 15, 2022)

Pays
Colombie
Sources
Fundación Abba Colombia
Date de publication

INTRODUCCION A LA INTERVENCIÓN

La Fundación AbbaCol y World Jewish relief se unieron para desplegar 1,500 ayudas alimentarias en la región, (click aquí para ver video) debido a la actual temporada de fuertes lluvias en la Región, también conocida como "La Niña", las inundaciones y los desbordamientos de los ríos han dejado a las comunidades con varios daños y pérdidas en sus viviendas e infraestructuras críticas, así como en sus medios de vida.

Las continuas inundaciones dejaron una situación en la que miles de personas han visto sus comunidades dañadas poco a poco. Sin embargo, fue en la segunda semana de julio cuando 4 represas se rompieron, lo que provocó el pico de la crisis. Según la información proporcionada por la Gobernación de Bolívar en su "Registro de Víctimas" (16 de julio de 2022) más de 13.000 casas han sido parcialmente dañadas, 50 casas han sido destruidas, 18 centros de salud tienen restringido el servicio y el acceso, y se han perdido 2.328,5 hectáreas de cultivos. Según la UNGRD, aproximadamente 30.000 personas han sido registradas como víctimas de esta crisis, y 50.000 siguen esperando ser censadas. La mayoría de ellos (por no decir todos) son hogares económicamente vulnerables.

La zona que atiende esta alerta se encuentra en medio de 3 subcuencas formadas por los ríos Magdalena (principal río de Colombia), Chicagua y Mompox. También se conoce como la región de la Mojana en Colombia, y se ve constantemente y fuertemente afectada por las inundaciones en épocas de lluvia, debido a su hidrografía y topografía. Por las inundaciones en las comunidades la alerta roja y las necesidades humanitarias en materia de seguridad alimentaria y nutrición, salud, agua, saneamiento e higiene se han incrementado. Las personas que perdieron sus casas o tuvieron graves daños se están quedando con familiares o vecinos. Aunque esto viene ocurriendo desde el segundo trimestre del año, los gobiernos locales se han visto obligados a declarar el estado de emergencia a lo largo de los meses de junio y julio 2022, con la esperanza de solucionar y atender la apremiante necesidad de los más necesitados. Esto, unido al hecho de la rotura de las represas en la segunda semana de julio, que llevan al pico la crisis de las inundaciones en la región y al origen de esta alerta. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, durante los meses de junio, julio y agosto, se esperan precipitaciones un 30% superiores a las habituales agravando la ya crítica situación, seguida de un aumento de las lluvias del 20% sobre la media en septiembre, octubre y noviembre. La situación continua en las comunidades remotas donde el Estado tiene dificultades para enviar ayuda, y las autoridades locales están recurriendo a las ONG nacionales e internacionales para pedir ayuda en la gestión de la crisis.

Las capacidades locales se han visto superadas y las organizaciones de ayuda humanitaria han recibido peticiones de la Defensa Civil para complementar la ayuda que se está prestando, ya que la respuesta del gobierno no es suficiente para responder a esta crisis. La sociedad civil local se ha estado organizando en los municipios cercanos para responder a muy pequeña escala, pero las necesidades son mucho mayores que la ayuda que se está entregando ya que la emergencia ha provocado que las familias afectadas se instalen en albergues y refugios, ya que las comunidades aledañas no cuentan con albergues temporales. Las inundaciones también han causado pérdidas en los cultivos de la comunidad, lo que ha afectado su seguridad alimentaria a mediana escala.

Como ha sucedido anteriormente, hay dos razones por las que la ayuda humanitaria no se está distribuyendo en la extensión correcta para satisfacer las necesidades y responder con precisión a esta crisis. La primera es el hecho de que esta región tiene una historia relevante de conflictos armados. Esta zona es un corredor por el que circulan guerrillas y paramilitares. Esto hace que un número limitado de organizaciones no gubernamentales (ONGs) puedan llegar a estos lugares por sus propios medios. Sólo las organizaciones con buena coordinación con el gobierno podrán recibir apoyo logístico y de seguridad para llegar a las zonas afectadas. La otra razón es el sesgo político en ciertos municipios, especialmente porque 2022 fue el año de las elecciones presidenciales. El norte de Colombia está relacionado con muchas campañas políticas especialmente ahora que el país está en el proceso de cambio con el nuevo gobierno.

Fundación AbbaCol y World Jewish Relief llegaron a la zona afectada para coordinar con las autoridades locales y nacionales el despliegue humanitario y así poder llegar a las zonas afectadas y población más vulnerable. Ambas entidades están respondiendo a las necesidades vitales en especial las necesidades de inseguridad alimentaria y desnutrición.