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Política de prevención y atención a las uniones tempranas y el embarazo en adolescentes (PPA), diciembre 2021

Pays
Rép. Dominicaine
Sources
Govt. Dominican Rep.
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Origine
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PRÓLOGO

Desde hace muchos años, instituciones gubernamentales y privadas y agencias internacionales han venido advirtiendo de manera consistente de las perjudiciales consecuencias sociales y personales del embarazo adolescente y las uniones tempranas.

En los archivos institucionales dominicanos reposa una gran cantidad de políticas, planes, estudios y diagnósticos sobre ambos problemas, contentivos, cuando corresponde, de propuestas de solución. Pese a ello, el embarazo en adolescentes y las uniones tempranas no han disminuido en el país, que se mantiene liderando las nada auspiciosas estadísticas regionales.

A partir de enero de este año 2021, la prohibición del matrimonio infantil, uno de los flancos de la lucha por los derechos de la niñez y la adolescencia, desplazó el foco hacia las uniones tempranas, que son la otra cara de la moneda cultural que naturaliza una relación desventajosa y sexualmente abusiva entre un adulto y una menor. Vale decir que las uniones tempranas y el embarazo adolescente son indisociables, si bien pueden darse casos, como de hecho se dan, en que la unión temprana no deriva en embarazo y en los que el embarazo no conduce a la convivencia. Pero son la excepción, y no la regla.

Según nos informa el Anuario de Estadísticas Vitales 2018 de la Oficina Nacional de Estadística, en ese año se produjeron 389 matrimonios de niñas y adolescentes de entre 15 y los 19 años de edad. También en esa misma fecha, de la totalidad de las jóvenes en ese rango de edad que ya eran madres, el 66.9% estaba unida y sólo el 2.2%, casada. Esto viene a demostrarnos que la unión temprana ha prevalecido sobre el matrimonio legal, configurando la realidad que hoy nos desafía.
Otras informaciones estadísticas arrojan luz sobre terceras variables de ambos fenómenos que, al relacionarse, demuestran su carácter multidimensional y multifactorial. Características que obligan al abordaje del binomio causa-efecto como la vía más segura para llegar a producir políticas públicas que ataquen los males de manera radical. Es esto lo que el Gabinete de Niñez y Adolescencia procura con la ejecución de esta Política de prevención y atención a las uniones tempranas y el embarazo en adolescentes.

En enero de 2021, el presidente Luis Abinader anunció la creación del Gabinete de Niñez y Adolescencia asignándole una tarea principal, aunque no limitativa, establecer los mecanismos de políticas para la erradicación de las uniones tempranas y la prevención del embarazo en adolescentes. Desde entonces, pusimos manos a la obra y conformamos una mesa técnica para estudiar y diseñar estas políticas bajo la supervisión del Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia (CONANI).
El proceso agotado, que desemboca en la publicación del presente documento, se caracterizó por su calidad profesional, la participación de los actores y el compromiso demostrado con la construcción de una sociedad en la que nuestros niños, niñas y adolescentes puedan desplegar sus potencialidades en un marco de absoluto respeto y protección de sus derechos fundamentales.

Esta Política concreta el interés del gobierno del presidente Luis Abinader en fomentar el fortalecimiento de nuestra democracia política y social. Nuestros niños, niñas y adolescentes de hoy son la generación de reemplazo. El grado de bienestar integral del que disfruten constituye un indicador que nos permite anticipar la calidad de la sociedad dominicana del futuro.

La reducción de las uniones tempranas y la prevención del embarazo en adolescentes contribuyen de manera decisiva al logro del objetivo de bienestar, desarrollo, justicia e inclusión. Esto así porque las repercusiones de ambos problemas no son exclusivamente individuales; se reflejan también en el ámbito social. En ambos planos producen efectos nocivos, entre los cuales vale mencionar, sin ánimo exhaustivo, la reproducción intergeneracional de la pobreza, la baja o nula cualificación profesional, la degradada inserción laboral, sobre todo en el caso de las mujeres, y la perpetuación del riesgo de la violencia de género, intrafamiliar y social.
Reducir al mínimo este impacto en la vida de nuestros niños, niñas y adolescentes es un desafío colectivo.

Como presidenta del Gabinete de Niñez y Adolescencia saludo el trabajo del equipo técnico intersectorial y la cooperación y acompañamiento del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Uniendo sus voluntades, han hecho posible que la República Dominicana cuente a partir de ahora con una política integral e integrada para hacer frente a la hidra bicéfala que roba a nuestros niños, niñas y adolescentes la oportunidad de desplegar las alas de su plena humanidad.

Raquel Arbaje
Primera dama de la República
Presidenta del Gabinete de Niñez y Adolescencia