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Hilando Juntos: La estrategia de USAID y OIM para sanar los daños causados por la violencia

Países
Colombia
Fuentes
IOM
Fecha de publicación
Origen
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1200 personas de 15 comunidades participan en la estrategia psicosocial Hilando Juntos, donde han encontrado espacios seguros para sanar, reencontrarse y fortalecer su resiliencia comunitaria.

La Estrategia Hilando Juntos del Programa Hilando Vidas y Esperanza (WLH) de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), terminó su primera etapa con un balance positivo. Un total de 1200 personas de 15 comunidades focalizadas encontraron espacios seguros para hablar de su dolor, sanar sus corazones y fortalecer sus redes de apoyo comunitarias, que fueron desgastadas como consecuencia de la violencia armada.

La estrategia, que contempla tres etapas (sanar, celebrar y hacer juntos), fue diseñada a partir de un diagnóstico realizado por WLH a finales de 2021. A través de éste, el programa reconoció las necesidades y recursos de cada comunidad para fortalecer su resiliencia comunitaria y cohesión social.

La primera etapa de Hilando Juntos: Sanar, fue desarrollada a partir de espacios de diálogo en los que, por medio de prácticas culturales y artísticas características de cada región, las comunidades generaron reflexiones en torno al sentido de lo colectivo que permitieron abordar las afectaciones causadas por la violencia. Para esto, la iniciativa conformó 73 grupos de mujeres, niños, niñas y jóvenes, hombres, familias, docentes, y líderes y lideresas, que iban de la mano de las dinámicas locales.

En los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, los espacios fueron construidos desde un enfoque étnico y alrededor de las prácticas culturales de los consejos comunitarios afrocolombianos y el Plan de Vida Nasa. En los Montes de María, donde la mayoría de la población es campesina, el uso de la tierra y la relación con el territorio fueron los elementos articuladores. Allí también hubo espacios con enfoque étnico para los indígenas Zenú y el campesinado afrocolombiano. En el Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño, donde las personas viven aún las consecuencias de los conflictos sociales y ambientales, los diálogos estuvieron orientados no solo a sanar las afectaciones del pasado, sino a buscar estrategias frente a los retos actuales.

En los próximos meses, julio y agosto, y de acuerdo con la ruta metodológica propuesta por USAID y OIM, las comunidades recorrerán sus territorios para Celebrar, como se denomina el segundo componente de la estrategia. A través de rituales y cierres simbólicos, los participantes se adentrarán en sus procesos de sanación colectiva, resiliencia y resistencia.

El último componente, que se llevará a cabo entre septiembre y octubre: Hacer Juntos, buscará que, desde el reconocimiento comunitario y de las dinámicas cotidianas, los participantes se propongan y realicen acciones conjuntas dirigidas a la resiliencia, la cohesión comunitaria y el bienestar colectivo. Este componente potenciará las capacidades de las 15 comunidades como agentes sociales, que los fortalezcan para crear cambios sostenibles que contribuyan a la construcción de una cultura de paz.