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Seguimiento de la declaración política de la tercera reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles (A75/10 Add.2)

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RECOMENDACIONES SOBRE CÓMO FORTALECER LA FORMULACIÓN Y LA APLICACIÓN DE POLÍTICAS, ESPECIALMENTE PARA FOMENTAR LA RESILIENCIA DE LOS SISTEMAS SANITARIOS Y LOS SERVICIOS E INFRAESTRUCTURAS DE SALUD PARA TRATAR A LAS PERSONAS QUE VIVEN CON ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES Y PREVENIR Y CONTROLAR SUS FACTORES DE RIESGO EN SITUACIONES DE EMERGENCIA HUMANITARIA

1. En los párrafos 31, 46 y 48 del PAM-ENT se hace un llamamiento a garantizar la continuidad de los servicios esenciales contra las ENT, incluida la disponibilidad de tecnologías que salvan vidas y de medicamentos esenciales, en situaciones de emergencia humanitaria. Asimismo, en el párrafo 40 de la resolución 73/2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los Estados Miembros reafirmaron su compromiso de «fortalecer la formulación y la aplicación de políticas, especialmente para fomentar la resiliencia de los sistemas sanitarios y los servicios e infraestructuras de salud para tratar a las personas que viven con enfermedades no transmisibles y prevenir y controlar sus factores de riesgo en situaciones de emergencia humanitaria, en particular antes, durante y después de los desastres naturales, con especial atención a los países más vulnerables a los efectos del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos».

2. Con el fin de brindar unas primeras orientaciones a los Estados Miembros, la Secretaría presentó el anexo 9 del documento EB148/7, en el que se describe el proceso emprendido por la Secretaría para ayudar a los Estados Miembros en su compromiso de reforzar las políticas que permiten tratar a las personas que viven con ENT y prevenir y controlar sus factores de riesgo en situaciones de emergencia humanitaria.

3. Tomando como punto de partida esas primeras orientaciones, en el presente anexo se proponen recomendaciones dirigidas a los Estados Miembros, los asociados internacionales y la OMS para garantizar la prestación de servicios esenciales a las personas con ENT en situaciones de emergencia humanitaria mediante la inversión y el fomento de las respuestas y la preparación a largo plazo ante emergencias en relación con las ENT durante la pandemia de COVID-19 y posteriormente, como parte del objetivo de «reconstruir para mejorar» a través de un enfoque multisectorial que abarque todos los peligros.

DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES

LA PANDEMIA DE COVID-19: INTERACCIÓN MORTAL PERSISTENTE CON LA EPIDEMIA DE ENT

4. En diciembre de 2020, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución, «observando con preocupación que las enfermedades no transmisibles, en particular las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, las enfermedades respiratorias crónicas, así como los trastornos mentales, otras afecciones de salud mental y los trastornos neurológicos, son las principales causas de muerte prematura y discapacidad en todo el mundo, en particular en los países de ingreso bajo y mediano, y que las personas que las padecen corren más riesgo de presentar síntomas graves de COVID-19 y se encuentran entre las más afectadas por la pandemia, y reconociendo que las actividades que son necesarias para prevenirlas y controlarlas se ven obstaculizadas, por ejemplo, por la falta de acceso universal a los servicios de salud, los medicamentos, los medios de diagnóstico y las tecnologías sanitarias esenciales de calidad, inocuos, eficaces y asequibles, así como por la escasez mundial de personal sanitario cualificado».

5. La falta de sistemas de registro civil y de estadísticas demográficas que funcionen correctamente, así como los diferentes procesos para realizar pruebas de la COVID-19 y notificar las muertes por esa enfermedad dificultan la recopilación de datos exactos, completos y oportunos sobre las causas de muerte y las comorbilidades, en particular por la COVID entre personas con ENT o en riesgo de contraer alguna de esas enfermedades.

6. El virus y la pandemia afectan a las personas con ENT o en riesgo de contraer alguna de esas enfermedades por diferentes vías, incluidas las siguientes:

a) mayor susceptibilidad a la infección por el virus de la COVID-19 y mayor gravedad y tasas de letalidad entre las personas con ENT;

b) la demora en el diagnóstico de las ENT, que da pie a que las enfermedades pasen a fases más avanzadas;

c) tratamientos de las ENT que se retrasan, no se completan o se interrumpen; y

d) incrementos en los factores de riesgo conductuales para las ENT, como la inactividad física, mayor consumo nocivo de alcohol, consumo de tabaco y dietas malsanas.

7. La COVID-19 ha afectado de forma desproporcionada a las personas con ENT o en riesgo de contraer alguna de esas enfermedades, en particular los grupos económicamente desfavorecidos, como los trabajadores migrantes, los adultos mayores, o las poblaciones en desplazamiento forzoso y refugiadas en contextos humanitarios. Por tanto, la pandemia ha magnificado y puesto de relieve todavía más las desigualdades persistentes en los resultados sanitarios y en los determinantes de la salud, incluidos los factores de riesgo para las ENT, los determinantes sociales y el acceso a los servicios de salud, tanto dentro de los países como entre países. Trabajar a largo plazo y reconocer que la COVID-19 y las ENT son afecciones entrelazadas sindémicamente podrían ser los primeros pasos para elaborar los planteamientos matizados que se necesitan para proteger de forma más completa a las poblaciones vulnerables de la sociedad.

8. Las interrupciones en los servicios de salud esenciales contra las ENT debido a la COVID-19 han sido generalizadas debido a la escasez de medicamentos, personal, medios diagnósticos y servicios de transporte público, entre otras limitaciones. El estudio rápido de evaluación de los efectos de la pandemia de COVID-19 en los recursos y servicios contra las ENT, que el Departamento de NCD de la OMS llevó a cabo en mayo de 2020 y al que respondieron 163 Estados Miembros (84%), reveló perturbaciones generalizadas totales o parciales en varios servicios contra las ENT en diferentes países. Aproximadamente el 59% de los países señalaron que había algún tipo de restricción en el acceso a servicios esenciales contra las ENT para pacientes ambulatorios, mientras que el 35% declaró que los servicios de ENT para pacientes hospitalizados estaban abiertos solo para urgencias. En torno a la mitad de los países señalaron interrupciones totales o parciales en los servicios de gestión de la hipertensión (53%) o de la diabetes y en los servicios de gestión de complicaciones diabéticas (49%). Por lo que respecta a la interrupción de actividades, el 77% de los países notificaron algún tipo de interrupción en las actividades contra las ENT previstas por el ministerio de salud para 2020, como los programas de cribado, las campañas de concienciación, las encuestas poblacionales (STEPS) o cursos de capacitación y la aplicación de los módulos técnicos de la OMS, como PEN y HEARTS.

9. La pandemia de COVID-19 también ha incrementado las necesidades de rehabilitación en las personas afectadas por el virus y se prevé un alza secundaria en las necesidades a medida que la pandemia se estabilice, debido a la interrupción de los servicios ordinarios de salud y rehabilitación, así como a los posibles efectos y secuelas a largo plazo entre las personas con ENT y otras personas infectadas por el virus.

10. Las dos rondas siguientes de encuestas de toda la OMS para evaluar la continuidad de los servicios de salud esenciales durante la pandemia de COVID-19 (encuestas de tanteo) revelaron una interrupción de servicios menos grave pero persistente, en particular de los servicios contra las ENT. Para complementar estas encuestas, el Departamento de NCD de la OMS invitó a los países a completar un módulo relacionado con la COVID-19 como parte de la evaluación periódica de la capacidad nacional para la prevención y el control de las ENT entre mayo y septiembre de 2021. Esta evaluación confirmó la persistencia de las interrupciones, ya que el 70% de los Estados Miembros informaron de alguna interrupción de los servicios relacionados con las ENT más de un año después del inicio de la pandemia. Al menos la mitad de los países notificaron interrupciones en los servicios de atención de la diabetes y la hipertensión, de detección y tratamiento del cáncer y de atención del asma. Los servicios de detección del cáncer son los que tienen más probabilidades de sufrir graves interrupciones, ya que más del 10% de los Estados Miembros siguen notificando un nivel elevado de interrupciones.

11. La falta de conocimientos sobre la interacción entre el virus y las ENT en las primeras etapas de la pandemia de COVID-19, y la poca atención prestada al asunto, obstaculizó la inclusión de las ENT en los planes estratégicos de preparación y respuesta de los países. Un examen efectuado en octubre de 2020 por la OMS de 87 planes y 121 documentos desde la perspectiva de las enfermedades no transmisibles reveló que solo 33 países habían incluido dichas enfermedades como parte de los servicios de salud esenciales que debían mantenerse durante la pandemia, solo 16 países habían incluido la gestión de las ENT y solo tres países tenían una línea presupuestaria específica para dichas enfermedades. Profundamente preocupada por este vacío, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la resolución 74/306 exhortó a los Estados Miembros a «que sigan intensificando los esfuerzos por hacer frente a las enfermedades no transmisibles como parte de la cobertura sanitaria universal, reconociendo que las personas que viven con enfermedades no transmisibles son más susceptibles al riesgo de desarrollar síntomas graves de COVID-19 y se encuentran entre las más afectadas por la pandemia». Asimismo, en la resolución 75/130, titulada «Salud mundial y política exterior: fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud proporcionando atención médica asequible a todas las personas», adoptada en diciembre de 2020, la Asamblea General observó con preocupación los efectos graves de la COVID-19 en las personas con ENT, destacando la importancia de dar seguimiento a los efectos indirectos de la pandemia de COVID-19 en la prestación de servicios integrados, así como de mantener la parte esencial de la prestación de servicios de salud y de las cadenas mundiales de suministro durante la pandemia, en particular para las ENT, y exhortó a los gobiernos a reafirmar los compromisos contraídos en virtud de la declaración política de la tercera reunión de la Asamblea General sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles para acelerar la aplicación de las respuestas nacionales a las ENT como parte de la Agenda de 2030.

12. Con objeto de ayudar a los países a mitigar la interrupción de los servicios de salud esenciales, la OMS publicó en marzo de 2020, y posteriormente actualizó, orientaciones operativas sobre el mantenimiento de los servicios esenciales durante el brote, en las que se describían los principios básicos y recomendaciones prácticas en los que se fundamenta la toma de decisiones para garantizar la continuidad de determinados servicios de salud esenciales, destacando las medidas clave que los países deben plantearse, en particular contra las ENT. En enero de 2021 se publicaron otras orientaciones para apoyar a los países en el análisis y uso de datos sistemáticos para el seguimiento de los efectos de la COVID-19 en los servicios de salud esenciales.

13. El Departamento de ENT de la OMS contribuyó a esta labor normativa con la elaboración de reseñas científicas en las que se resumen las últimas evidencias sobre la susceptibilidad y/o los efectos negativos en el desenlace de la COVID-19 a partir de la presencia de determinadas enfermedades no transmisibles, así como con la elaboración de estudios de modelización con opciones normativas para modelizar los posibles cambios en el modelo de prestación de servicios, los parámetros económicos asociados con tales cambios y los efectos en el ámbito de la salud a medio y largo plazo, en particular en el cumplimiento de la meta 3.4 de los ODS. La labor se complementó con numerosos estudios monográficos en los que se documentaba de qué modo los países mitigaban las interrupciones en los servicios contra las ENT, mediante innovadoras soluciones sanitarias digitales (como el uso de tecnologías de salud móvil en apoyo de las personas con ENT o de la telemedicina para garantizar la continuidad de la atención).

14. Con la introducción de las vacunas anticovídicas en un intento de controlar la epidemia, que ha entrado en una nueva fase, el examen de la situación de las ENT durante la pandemia ha demostrado que la preparación y respuesta frente a las ENT debe formar parte de la preparación y respuesta frente a cualquier pandemia en los ámbitos mundial, regional y nacional. La recuperación y reconstrucción para mejorar deben ir de la mano de medidas contra las ENT. La prevención, cribado, diagnóstico temprano y el tratamiento de la hipertensión, la diabetes, el cáncer y otras ENT no pueden postergarse, ya que la epidemia de ENT no se ha detenido. Hacer frente a las ENT y a la COVID-19 simultáneamente y a escala adecuada requiere una respuesta más robusta de la ofrecida hasta ahora para salvaguardar vidas y medios de subsistencia. Además, las enseñanzas derivadas de la pandemia de COVID-19 ofrecen oportunidades para fortalecer la preparación y las respuestas ante emergencias más allá de las pandemias.

15. Además de la pandemia de COVID-19, al 8 de diciembre de 2021 la OMS tenía conocimiento de 73 emergencias activas clasificadas con arreglo al Marco de Respuesta a Emergencias de la OMS, y estaba en proceso de responder a ellas.