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Pertenecemos a la Tierra: 10 Años de las Directrices de Tenencia: Los Estados deben afrontar el aumento de las desigualdades y promulgar la reforma agraria para hacer realidad el derecho a la tierra - Declaración internacional

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Mundo
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ActionAid
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Con motivo del 10º aniversario de las Directrices sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques (Directrices de Tenencia), nosotras, organizaciones de productoras y productores de alimentos a pequeña escala, pueblos indígenas, trabajadoras y trabajadores, comunidades urbanas y de la sociedad civil, subrayamos la importancia fundamental de la tierra, la pesca y los bosques para lograr la justicia social, medioambiental, de género e intergeneracional, y exigimos que los Estados, la FAO y todo el sistema de Naciones Unidas cumplan con sus obligaciones para hacer realidad el derecho a la tierra.

“Ningún acuerdo o tratado se aplica de forma automática, por muy positivo y progresista que sea su contenido. La presión popular, la movilización y la organización para exigir su aplicación son los elementos que dan vida a estos documentos y los hacen funcionar en la búsqueda del cambio social.” – Con este entendimiento, muchas de nuestras organizaciones acogieron la adopción de las Directrices de Tenencia por parte del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) en mayo de 2012, tras un proceso de negociación de varios años. Estas Directrices constituyen un paso importante en basar la gobernanza de los recursos naturales en los derechos humanos, estableciendo como objetivo primordial mejorar la gobernanza de la tenencia “en especial las [personas] vulnerables y marginadas” (párrafo 1.1). Como tales, han contribuido a avanzar en el reconocimiento internacional del derecho a la tierra, que ya había sido explícitamente reconocido para los Pueblos Indígenas en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI); y que en el 2018 fue consagrado para otras comunidades rurales en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP).

Muchas y muchos de nosotros participamos en el proceso de negociación de las Directrices de Tenencia como parte de nuestras luchas por la soberanía alimentaria y la reforma agraria, y contra el acaparamiento de la tierra y de los recursos naturales. Desde su adopción, las hemos utilizado para fortalecer nuestras propias capacidades, para pedir cuentas a los actores estatales y empresariales por las violaciones de los derechos humanos, para monitorear y analizar las políticas y para desarrollar nuestras propias propuestas de marcos normativos, que respeten, protejan y promuevan los derechos de las personas y las comunidades. En varios países, las organizaciones sociales han logrado influir en las políticas públicas y abrir espacios de diálogo y negociación con los gobiernos, las autoridades locales y los organismos regionales. En algunos casos, esto ha dado lugar a nuevas leyes y políticas que están en consonancia con el contenido y el espíritu de las Directrices de Tenencia.

Reconocemos que algunos gobiernos e instituciones internacionales, incluida la FAO, han puesto en marcha programas y financiación para promover y aplicar las Directrices de Tenencia. Sin embargo, la mayoría de las veces, estos programas se han centrado en enfoques y medidas técnicas, sin abordar las causas estructurales de la desposesión, la concentración de tierras y la destrucción de los ecosistemas. Además, muchos programas no han logrado garantizar la coherencia entre la gobernanza de la tenencia basada en los derechos humanos con otras áreas políticas, como las finanzas, la inversión, el comercio y la protección del medio ambiente. Además, los gobiernos y las instituciones no han aplicado en gran medida el principio primordial de las Directrices de dar prioridad a los grupos vulnerables y marginados, y a menudo han aplicado políticas que promueven acuerdos corporativos sobre la tierra y enfoques basados en el mercado, socavando así el control de las comunidades y los pueblos sobre sus tierras, pesquerías, bosques y territorios. Lamentamos que algunos gobiernos sólo hayan hecho caso a las Directrices de boquilla mientras las ignoran de facto. Muchos gobiernos del Norte Global se han negado además a aplicarlas en sus propios países, contradiciendo así el alcance global de las Directrices de Tenencia (párrafo 2.4).