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4Mi Cities: Recolección de datos sobre migración mixta urbana - Informe de la ciudad de Barranquilla

Países
Colombia
+ 1
Fuentes
MMC
Fecha de publicación
Origen
Ver original

Resumen y hallazgos principales

Este informe pretende llenar vacíos de información sobre la experiencia de las personas refugiadas y migrantes venezolanas en Barranquilla, Colombia. Se basa en datos de encuestas, discusiones de grupos focales y fuentes secundarias. Luego de una breve introducción sobre la dinámica migratoria mixta de la ciudad y las respuestas locales a estos movimientos, el informe presenta los principales hallazgos del proyecto. El informe concluye especificando las implicaciones de los hallazgos en la política y la programación, y elevando la aceptación de la evidencia por parte de la ciudad y sus compromisos con la política y la programación para las personas refugiadas y migrantes.

Los hallazgos principales de las encuestas administradas en Barranquilla incluyen:

Refugiados y migrantes encuentran un nuevo hogar en Barranquilla. La ciudad dio a las personas encuestadas mejor acceso a alimentos (67%), atención médica (66%) y educación (65%) en comparación con su país de origen. Adicionalmente, el 51% de las personas encuestadas sintieron que tienen más libertad para tomar decisiones que afectan sus vidas en comparación con cuando vivían en Venezuela, y el 45% sintieron que pertenecen a una comunidad. La mayoría de las personas encuestadas afirmaron tener buenas relaciones con la población local en su barrio (67%) y donde trabajan (73%), aunque también perciben que la discriminación contra los venezolanos es alta (41%).

Al mismo tiempo, Barranquilla no es un lugar seguro para personas refugiadas y migrantes. El 63% de las personas encuestadas reportaron conocer personas refugiadas y migrantes que enfrentaron riesgos de protección mientras estaban en la ciudad y el 39% habían sido víctimas directas de un delito o intento de delito. Solo el 37% de las personas encuestadas se sentían seguras en el lugar donde vivían. La delincuencia común, los riesgos relacionados con los desastres naturales y el consumo de drogas son las principales razones por las que las personas encuestadas se sienten inseguras.

A pesar de sentirse en casa hasta cierto punto, la población refugiada y migrante tiende a no relacionarse con las autoridades dentro de la ciudad. Esto conduce a un acceso limitado a la justicia (de las personas encuestadas que fueron víctimas de un delito o intento de delito, solo el 15% ha presentado una denuncia o un informe al respecto), y un bajo nivel de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones locales (66% de ellas no participa en discusiones sobre los barrios o el funcionamiento de la ciudad).

Hay escasez de oferta de vivienda en Barranquilla. El 65% de las personas encuestadas vivía en casas improvisadas en un asentamiento informal, mientras que el porcentaje restante vivía con su familia en apartamentos o casas alquiladas, pero en malas condiciones. Aunque vivir en asentamientos informales permite que algunas de las personas encuestadas sean dueñas de su casa en lugar de alquilarla, las condiciones de vida en estos asentamientos son malas y los residentes enfrentan riesgos ambientales como deslizamientos de tierra e inundaciones. Para complicar aún más la situación, estos asentamientos suelen estar ubicados en propiedades cuya posesión está en disputa, o en terrenos públicos. Las personas que participaron en la DGF también destacaron que una vivienda adecuada es una de sus necesidades más apremiantes.

Los refugiados y los inmigrantes luchan por ganarse la vida. La gran mayoría de los encuestados que estaban empleados tenían un contrato informal (86%), lo que les exponía a la inestabilidad y la explotación, y sólo el 10% declaró que sus ingresos eran siempre suficientes para cubrir las necesidades del hogar. Además, un mayor número de encuestados se dedicaba a la venta ambulante o estaba desempleado en la ciudad de destino, que en Venezuela.

La mayoría de las personas encuestadas (90%) pudo acceder a la atención médica general cuando la necesitó, aunque muchas tuvieron que hacerlo a través de los servicios de emergencia, mientras que el acceso a los servicios de salud mental y los servicios específicos para personas con discapacidades fue mucho más difícil. El 75% de las personas encuestadas que mencionaron tener una persona con discapacidad en su hogar no han podido acceder a servicios especializados. En cuanto a los servicios de salud mental, solo el 6% reportó tener acceso, frente al 78% que experimentaron síntomas de deterioro de la salud mental desde que llegaron a la ciudad.

El acceso a un apoyo de integración a largo plazo sigue siendo una brecha grave. La asistencia brindada por actores locales, incluidas ONG internacionales y organizaciones locales de la sociedad civil está diseñada para brindar una respuesta personalizada y de emergencia: la mitad de las personas encuestadas han recibido asistencia desde que llegaron a Barranquilla, principalmente alimentos (58%), transferencias de efectivo (39%) y atención médica (24%). La orientación sobre empleo y/o formación, y sobre sus derechos como personas refugiadas y migrantes son muy limitadas: el 3% de las personas encuestadas tuvo acceso a programas de empleo y/o formación, y/o recibió información sobre sus derechos.