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Alerta Epidemiológica: Eventos de salud pública post-inundación en el contexto de la pandemia por la COVID-19, 10 de febrero de 2022

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PAHO
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Ante la continua ocurrencia de inundaciones en varios países de la Región de las Américas y en el contexto de la pandemia por la COVID-19, la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) insta a los Estados Miembros a fortalecer las estrategias de vigilancia epidemiológica post-inundación para identificar y controlar oportunamente eventos que pudieran tener impacto grave en salud pública.

Entre noviembre de 2021 y enero de 2022 se han registrado inundaciones o alertas de inundación de diversa magnitud en países de la Región de las Américas, en Bolivia (1-3), Brasil (3-6), Colombia (7) Ecuador (8), Estados Unidos (9, 10), Haití (11), Perú (12-15), República Dominicana (16), Uruguay (17), entre otros. A esto se suma la ocurrencia del fenómeno de La Niña que prevé se extenderá hasta marzo 2022, e impactará de forma heterogénea en Sudamérica. Las precipitaciones pluviales intensas son fenómenos meteorológicos recurrentes y estacionales, que vienen seguidos de inundaciones en zonas que tienen las condiciones para ello. Dependiendo de la magnitud de la inundación, estas podrían ocasionar el colapso de infraestructura crítica y asentamientos humanos, así como cambios en el medio ambiente, lo que a su vez podría casuar:

  • Disrupción de los servicios públicos de suministro de agua, energía, comunicación, salud y educación, entre otros
  • Desbordamiento de las aguas residuales
  • Contaminación de cultivos o de alimentos almacenados y preparados con el agua de inundación
  • Desplazamiento de la población y fauna
  • Inadecuada eliminación de residuos sólidos y excretas
  • Aumento de vectores como mosquitos y roedores
  • Posible disrupción de la cadena de suministros esenciales, comida y comercio, incluidos materiales y suministros médicos, entre otros
    Lo arriba mencionado, aumenta el riesgo de la contaminación bacteriológica (por las aguas residuales, desechos, tejidos y fluidos de humanos y animales, entre otros), química y física (por el sedimento) del agua potable y alimentos de consumo, lo que consecuentemente podría ocasionar riesgo a la salud pública de diversa magnitud.