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Encuesta mundial rápida sobre el impacto de COVID-19: un llamado a una alianza mundial para apoyar a las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres

Pays
Monde
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Oxfam
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RESUMEN EJECUTIVO

En el contexto de la pandemia de COVID-19, Oxfam realizó una encuesta mundial rápida con sus socios y aliados en el sector de los derechos de las mujeres para comprender el impacto de esta crisis de salud global sin precedentes en los derechos de las mujeres, en las organizaciones y redes feministas, y en las comunidades con las cuales trabajan.

Al iniciar esta investigación no cabía duda de que las respuestas sólo dejarían ver una parte del verdadero alcance de la grave situación del sector. Las organizaciones que se encuentran en la vanguardia de la lucha por la justicia de género - especialmente esas que se encuentran en el Sur Global - han sido sistemáticamente las más afectadas por un déficit de financiación, a pesar de los compromisos crecientes de los donantes para la lucha contra la desigualdad de género.

Las fuertes repercusiones que tuvo la pandemia mundial en las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres no nos fueron sorprendentes y vimos como nuestra hipótesis sobre la disminución de recursos financieros y el cierre de organizaciones se confirmaba tristemente;

el 33% de organizaciones tuvo que despedir a entre 1 y 10 miembros de su equipo y el 9% se enfrentó al cierre de operaciones.

Estas medidas se llevaron a cabo a los ocho meses del comienzo de la pandemia y de las cuarentenas, por lo que es muy probable que esta cifra no haga más que aumentar a medida que la situación continúe.

Sin embargo, también vimos resultados inesperados en nuestra investigación. El resultado más sorprendente fue la preocupación casi unánime por no poder acceder a los espacios dedicados a la formulación de políticas y la toma de decisiones, ya sea por las restricciones de viaje, por el cierre del espacio cívico o por el temor a no ser vistos como socios en la respuesta global a la pandemia. Esto es una señal de la necesidad de una hoja de ruta para aquellos que trabajan en este sector, con el fin de llegar a un modelo de asociación y sistema de apoyo más equitativo que aborde tanto los recursos financieros como el espacio político y cívico.

Estos resultados son un llamado claro y contundente, no sólo para que haya un aumento en la financiación básica y en la financiación a largo plazo, incluida la financiación institucional, con el fin de preservar este sector que ha estado en el centro de los avances sociales y en materia de género durante décadas y evitar que se sigan perdiendo los avances en la igualdad de género, sino también una demanda inequívoca por una mejor asociación con las organizaciones y los miembros de sus equipos y la participación significativa de estos en todos los niveles de toma de decisiones.

Es un mensaje rotundo para los donantes, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales internacionales asociadas - y para cualquiera que dependa en que las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer mantengan los avances ya alcanzados en materia de género – que los compromisos globales y colectivos deben brindar un camino práctico y sostenible para seguir adelante.

Por consiguiente, dado el impacto desproporcionado que esta pandemia está teniendo en las mujeres y en sus comunidades, las recomendaciones principales de esta investigación delinean una trayectoria hacia un compromiso global para crear un espacio - y proporcionar el apoyo básico y los recursos adecuados - para que las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres asuman un papel de liderazgo en las decisiones de recuperación del COVID, y en las asociaciones para la planificación de programas y el establecimiento de políticas. Esto es de suma importancia ya que el mundo se encuentra en una coyuntura crítica, con transformaciones importantes y rápidas en nuestros modelos políticos, sociales y económicos. Las organizaciones feministas y de mujeres, reconocidas como centrales en el espacio cívico por su presencia, diversidad, dinamismo y capacidad de propuesta, necesitan estar en las mesas de toma de decisiones.