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Educación en persona y transmisión de COVID-19: Revisión de la evidencia

Países
Mundo
Fuentes
UNICEF
Fecha de publicación
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Los gobiernos del mundo entero están luchando contra un resurgimiento del SARS-COV-2 - el virus que causa el COVID-19 - y trabajando en determinar si las escuelas pueden continuar la educación presencial con relativa seguridad. Este informe de evidencias tiene por finalidad resumir las investigaciones disponibles para informar a los responsables de la adopción de políticas sobre esta cuestión. Analiza la información disponible para responder a las tres preguntas siguientes: 1) ¿Existe una conexión entre la educación presencial y el aumento de las tasas de transmisión de COVID-19 en la comunidad? 2) ¿Existe un mayor riesgo de infección para los estudiantes en la escuela? 3) ¿Existe un mayor riesgo de infección para el personal de la escuela?

El informe se basa en una revisión de veinte publicaciones: revisiones de la información, estudios de vigilancia nacional de escuelas reabiertas, estudios ecológicos, estudios de simulación de modelos de transmisión y estudios de rastreo de casos. Entre los autores figuran organismos gubernamentales, investigadores académicos y organizaciones de investigación independientes. La mayor parte de las fuentes se centran en los países de altos ingresos. Las conclusiones preliminares hasta la fecha1 sugieren que la educación presencial -especialmente cuando va acompañada de medidas preventivas y de controlpresentaba tasas de transmisión secundaria de COVID-19 más bajas en comparación con otros entornos, y que no parecen haber contribuido significativamente a los riesgos de transmisión a la comunidad en general.

El presente documento se elaboró con las aportaciones del Grupo Asesor Técnico (GAT) de Expertos en Instituciones Educativas y COVID-19 y la secretaría del GAT (UNICEF, UNESCO y OMS).

Educación presencial y transmisión de COVID-19 en la comunidad

Si bien se han notificado casos esporádicos de COVID-19 en entornos escolares, por lo que respecta al nivel de transmisión en la comunidad, las escuelas no se han identificado como entornos de propagación alta, excepto por la escuela secundaria de Jerusalén en Israeli en mayo (donde no se siguieron medidas de mitigación). Un estudio inicial realizado en los Estados Unidos mostró un descenso inicial de las tasas de infección tras el cierre de escuelas, pero no pudo aislar los efectos de la política de medidas de confinamiento de amplio alcanceii . Un estudio de diseño cuasiexperimental realizado en Alemania determinó que no hay evidencia que indique un descenso de las tasas de infección en la comunidad cuando las escuelas cierran y no hay evidencia de picos cuando vuelven a abrir.

Un estudio global que registró los datos sobre el cierre de escuelas y su posterior reapertura en 191 países no mostró asociación alguna entre la situación de las escuelas y las tasas de infección por COVID-19 en la comunidad.iv Asimismo, en una revisión de los niveles de infección y la situación de las escuelas en 32 países europeos, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) encontró que " la evidencia del trazado de contactos en las escuelas, y los datos de observación de varios países de la UE sugieren que la reapertura de las escuelas no se ha asociado con aumentos significativos de la transmisión en la comunidad." Una revisión sistemática de 47 estudios publicados sobre la transmisión de niños/niñas a adultos determinó que el riesgo de transmisión de niños/niñas a la comunidad (especialmente a los ancianos/ ancianas) era relativamente bajo.vi Un reciente estudio de simulación clasificó el cierre de centros educativos como una intervención altamente eficaz, sin embargo no distinguió entre escuelas primarias, secundarias y universitarias.vii Otros estudios de simulación han demostrado que el cierre de escuelas no reduciría significativamente las tasas de transmisión en comparación con otras medidas políticas.