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La COVID-19 constituye un obstáculo para fomentar la paz en países afectados por conflictos

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Los organismos humanitarios y de desarrollo deberían implantar programas para hacer frente a la crisis de COVID-19, con objeto de fomentar la resiliencia y la paz y contribuir a la reconstrucción de las sociedades.

GINEBRA (OIT Noticias) – La crisis de COVID-19 dificulta de forma singular las actividades encaminadas a fomentar la paz y la resiliencia en países afectados por conflictos, así como la adopción de medidas de respuesta en materia de sanidad pública y los esfuerzos para promover la paz.

En un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Mundial de la Salud (OMS), Interpeace y la Oficina de las Naciones Unidas de Apoyo a la Consolidación de la Paz (DPPA/PBSO) se aboga por la adopción de medidas de respuesta específicas y coordinadas para fomentar y consolidar la paz en países afectados por conflictos.

En la publicación From Crisis to Opportunity for Sustainable Peace – A joint perspective on responding to the health, employment and peacebuilding challenges in times of COVID-19 (De una situación de crisis a la posibilidad de lograr una paz sostenible: visión conjunta para afrontar retos en materia de salud, empleo y consolidación de la paz durante la pandemia de COVID-19), se formulan varias propuestas para afrontar la crisis sanitaria, crear empleo decente a tenor de situaciones de conflicto y contribuir a la consolidación de la paz.

En el informe se pone de manifiesto asimismo que en los países afectados por conflictos armados, o en los que el riesgo de un estallido de violencia es elevado, la crisis de COVID-19 o las medidas de respuesta frente a la misma pueden exacerbar agravios y aumentar la desconfianza y la discriminación, o fomentar la percepción de injusticia en materia de acceso a servicios sanitarios, a empleo decente y a medios de subsistencia.

Ello podría mermar asimismo la confianza en las autoridades gubernamentales y repercutir de forma desproporcionada en determinados sectores de población, en particular las mujeres, los migrantes y grupos de personas desplazadas, marginadas o vulnerables.

"Por lo general, los conflictos surgen por falta de trabajo decente", señaló Guy Ryder, Director General de la OIT. "La crisis de COVID-19 ha agravado situaciones que ya eran delicadas previamente y es necesario que las partes interesadas trabajen de consuno para abordar las causas subyacentes. La OIT es particularmente consciente de su responsabilidad de promover la paz y la resistencia durante la pandemia mundial que tiene lugar actualmente".

En el informe también se señala que las medidas de respuesta a corto plazo frente a la crisis sanitaria pública deben formar parte de una visión más amplia a largo plazo, con miras a fomentar la recuperación. En la publicación se destacan varias formas de aumentar la resiliencia de las sociedades frente a los conflictos y los retos que plantean las pandemias actuales y las que pudieran surgir en el futuro, en particular, la ampliación de los programas de empleo público y los planes de protección social, así como el aumento de la inversión en infraestructuras productivas.

Esas medidas pueden contribuir a sentar las bases para realizar nuevos cambios estructurales con objeto de fomentar y consolidar la paz a largo plazo. Los planes de obras públicas de emergencia, en particular, pueden mitigar los efectos económicos de la pandemia y fortalecer las medidas de respuesta en el plano sanitario, sobre la base de la mejora de las infraestructuras para prestar servicios de atención sanitaria fundamentales y facilitar el suministro de agua potable y servicios sanitarios y de higiene.

El Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, manifestó que "los servicios sanitarios equitativos fomentan la confianza de la comunidad, lo que a su vez contribuye a mejorar los sistemas sanitarios y a fortalecer las actividades encaminadas a consolidar la paz".

Las medidas de respuesta inclusivas en los planos sanitario y socioeconómico brindan asimismo la oportunidad de dar voz a los agentes locales en el marco del proceso de toma de decisiones y de alentar la adopción de medidas de respuesta a escala local, y en consecuencia, contribuyen a fomentar la confianza en las instituciones gubernamentales y entre grupos de índole diversa.

"La COVID-19 ha exacerbado agravios y desigualdades que existían previamente. Con objeto de facilitar la reconstrucción, es necesario adoptar medidas de respuesta integradas en los planos sanitario, humanitario y socioeconómico a tenor de situaciones de conflicto, sin que se produzcan efectos adversos", señaló Oscar Fernández-Taranco, Subsecretario General de Apoyo a la Consolidación de la Paz.

"Se ha puesto de manifiesto que la pandemia ha agravado en gran medida la desigualdad en los planos social, económico y de género, y ha mermado la confianza en las instituciones, al tiempo que ha aumentado la probabilidad de que se produzcan actos de violencia. Con objeto de abordar los efectos que provoca la crisis de la COVID-19 en diversos ámbitos, es necesario aunar esfuerzos en las esferas de la sanidad, el empleo y la paz, y formular medidas de respuesta muy variadas que hagan hincapié en la creación de confianza en el marco del proceso de recuperación", señaló Scott Weber, Presidente de Interpeace.

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