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Centroamérica & México: Temporada de Huracanes 2020 - Reporte de Situación No. 5 (Al 26 de noviembre 2020, 8:00am EST)

Países
Honduras
+ 4
Fuentes
OCHA
Fecha de publicación

Este reporte ha sido elaborado por OCHA en colaboración con socios humanitarios. Cubre desde el 20 al 25 de noviembre de 2020.

PUNTOS CLAVES

  • Las autoridades nacionales y las organizaciones humanitarias siguen respondiendo a los diversos impactos que la tormenta tropical Eta y el huracán Iota causaron en un período de dos semanas, impactos que están produciendo consecuencias a largo plazo que pueden plantear retos duraderos durante los próximos años.

  • Varias organizaciones están emitiendo llamamientos de emergencia para comenzar a apoyar acciones en los próximos meses que lleguen a cientos de miles de personas afectadas con intervenciones específicas en materia de agua, saneamiento, protección, seguridad alimentaria y nutrición, salud y albergues.

  • Aunque la temporada de huracanes se está acercando a su final, Centroamérica pronto afrontara frentes fríos estacionales a partir de diciembre, lo que traerá más lluvias a varias comunidades que sufren las secuelas de Eta e Iota y plantea posibles amenazas de inundaciones y deslizamientos de tierra en medio de la lenta disminución de las aguas, el alto nivel de los ríos y la saturación del suelo.

43K Hogares dañados o perdidos después de Eta e Iota en Nicaragua
Fuente: Gobierno de Nicaragua

3M Personas afectadas por Eta en Honduras
Fuente: COPECO

850K Personas afectadas por Iota en Honduras
Fuente: COPECO

188K Personas permanecen incomunicadas en Honduras
Fuente: COPECO

1,5M Personas afectadas por Eta e Iota en Guatemala
Fuente: CONRED

32,8K Personas siguen en situación de riesgo en Guatemala después de Eta e Iota
Fuente: CONRED

PANORAMA DE LA SITUACIÓN

Tres semanas después del impacto de la tormenta tropical Eta en Centroamérica y México, y que el huracán Iota agravó dos semanas después, las autoridades nacionales y las organizaciones humanitarias siguen respondiendo a las necesidades inmediatas, al tiempo que alinean las estrategias de respuesta a largo plazo basadas en una información más amplia sobre el terreno. Las operaciones de respuesta ya empiezan a sentar las bases para atender a las consecuencias a más largo plazo de las dos tormentas. Varias organizaciones han emitido llamamientos de emergencia para apoyar en diversos sectores, ya que las necesidades persistentes de albergues, agua, saneamiento, seguridad alimentaria, salud y protección se convierten en problemas de recuperación cada vez más interrelacionados. Estos desafíos pueden durar años y, junto con la pandemia de COVID-19, que está condicionando la respuesta de una manera sin precedentes, exacerbarán aún más las crisis arraigadas en la región y requerirán un apoyo mayor y más sostenido de la comunidad humanitaria internacional.

Nicaragua presentó un informe detallado sobre el impacto de Eta e Iota, en el que se señalaban los importantes daños causados a la infraestructura de 56 municipios, incluidos daños al 98 por ciento de la red de carreteras, y los daños o la pérdida de más de 43.000 viviendas. La respuesta inmediata del gobierno, en algunos casos con el apoyo de organizaciones de las Naciones Unidas y socios humanitarios con presencia operacional en el país, incluye la entrega de suministros de alimentos y techo y la asistencia sanitaria a través de brigadas médicas, entre otras acciones prioritarias. Los funcionarios siguen trabajando para restablecer el acceso a los servicios básicos de agua, electricidad y telecomunicaciones.

Según el gobierno, los daños ascienden a unos US$617 millones y las pérdidas económicas a unos US$121 millones. Junto con los gastos generales de respuesta, las autoridades afirman que las dos tormentas supondrán para Nicaragua un coste de alrededor del 6 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB), cifra que están validando con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Mundial y la Unión Europea. El gobierno añade que todavía están realizando evaluaciones en el sector agrícola y preparando bonos para la agricultura familiar a fin de mitigar la inseguridad alimentaria.

Honduras ha informado de que el número de personas afectadas por Iota supera ya los 850.400 y que el número de personas albergadas entre ambas tormentas se acerca a las 100.000. El impacto de Iota en el Valle de Sula ha sido tan grave, si no peor, que el de Eta. El organismo de protección civil COPECO sigue intentando llegar a más de 188.000 personas incomunicadas, lo que impide completar las evaluaciones de daños en curso y la distribución de ayuda humanitaria. En las zonas donde se ha restablecido el acceso, el gobierno está tratando de iniciar la limpieza y el saneamiento, así como de comenzar a reactivar las economías locales. La actividad de respuesta en Honduras está aumentando, y 27 organizaciones informantes trabajan en todos los departamentos del país, salvo en uno, apoyando los esfuerzos del gobierno con casi 300 despliegues de respuesta y la entrega de artículos no alimentarios (NFIs), alimentos, agua y suministros médicos.

Los fuertes vientos e intensas lluvias han cesado pero la posible llegada de los frentes fríos estacionales, que podrían traer más lluvias, es un motivo de preocupación dada la saturación de los suelos, las aguas de las inundaciones que todavía no han retrocedido por completo, así como por los daños a la infraestructura de prevención de inundaciones y a la capacidad de las presas, que están al 100 por ciento o casi al 100 por ciento.

Según el organismo de protección civil de Guatemala CONRED, Eta e Iota han afectado directamente a 1,5 millones de personas, llevando 31.400 personas a albergues oficiales y a otras 219.900 a albergues no oficiales. Los daños en la infraestructura incluyen más de 48.700 viviendas con daños moderados a graves y casi 100 puentes dañados o destruidos. CONRED indica que los departamentos más afectados son, en orden de magnitud, Alta Verapaz, Izabal, Quiché y Huehuetenango, indicando necesidades urgentes en materia de agua, saneamiento e higiene (WASH), seguridad alimentaria, albergues y la gestión de los mismos y recuperación económica.

La respuesta del gobierno ha proporcionado hasta ahora más de 2,6 millones de libras de ayuda en todo el país. La respuesta en Honduras se centra en Alta Verapaz e Izabal, con 14 socios que trabajan en los dos departamentos proporcionando, entre otras cosas, NFIs, agua, alimentos y asistencia técnica. Las operaciones humanitarias en Guatemala contarán con el apoyo de un equipo de las Naciones Unidas para la Coordinación y la Evaluación en Casos de Desastres (UNDAC) recién llegado y un equipo de MapAction para ayudar con la coordinación y la gestión de la información en los departamentos prioritarios de Izabal y Alta Verapaz a través de sus centros departamentales de operaciones de emergencia (COE).

Aunque estos tres países representan la mayoría de los daños y efectos derivados de estas dos tormentas, otros países de la región están, no obstante, atendiendo las necesidades humanitarias pertinentes y recibiendo apoyo de la presencia humanitaria internacional en el país. El Salvador, que ha ido reduciendo los niveles de alerta, sigue respondiendo a las personas que todavía se encuentran en albergues a causa de la tormenta tropical Amanda, el deslizamiento de tierra de Nejapa y/o Eta e Iota. Además del apoyo constante a la respuesta del gobierno en materia de albergues, los líderes del Equipo Humanitario de País en materia de albergues, WASH, protección y seguridad alimentaria prestaron apoyo al Ministerio del Interior en una visita sobre el terreno a los albergues activos para reunir más información y poder realizar nuevos análisis de las necesidades y dar una respuesta a largo plazo.

Según la Organización Nacional de Manejo de Emergencias de Belice (NEMO), gran parte del país sigue padeciendo inundaciones relacionadas con Iota. Además, dadas las advertencias de inundaciones en los distritos de Corozal, Orange Walk, Cayo y Belice, NEMO insta a los residentes de las comunidades ribereñas a que se trasladen a un lugar seguro. Según NEMO, es preocupante la contaminación del agua como una amenaza para la salud, ya que Iota dejó lluvias de hasta 25,4 cm en el sur y el centro de Belice. Todavía hay 288 personas en 14 albergues en 3 distritos y las carreteras y puentes afectados cortan varias comunidades. Los equipos de las Naciones Unidas en Belice están

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