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Mitigar el impacto de la COVID-19 en los países afectados por el VIH, la tuberculosis y la malaria

Países
Mundo
Fuentes
Global Fund
Fecha de publicación
Origen
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RESUMEN EJECUTIVO

La pandemia de COVID-19 amenaza con revertir los logros extraordinarios que la asociación del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria ha conseguido en la lucha contra las tres epidemias. En 2020 probablemente seamos testigos de un aumento de las muertes y de las nuevas infecciones por las tres enfermedades por primera vez en muchos años, debido a la saturación de los sistemas de salud y comunitarios, las interrupciones de los programas de tratamiento y prevención, y la desviación de los recursos. En muchos de los países más afectados por el VIH, la tuberculosis y la malaria, la repercusión de la COVID-19 en las tres enfermedades en lo que respecta al aumento de muertes podría superar incluso el impacto directo del propio virus.

Mientras que muchos de los países golpeados por la COVID-19 en los primeros meses del año están comenzando a relajar las medidas de confinamiento al reducirse las tasas de infección y mortalidad, en las regiones más afectadas por el VIH, la tuberculosis y la malaria, como África, Asia meridional y América Latina, la pandemia sigue acelerándose. En entornos con pocos recursos, las medidas de confinamiento son menos efectivas y difíciles de respetar, mientras que los centros clínicos son extremadamente limitados. En dichos contextos, la respuesta a la COVID-19 debe centrarse en contener al máximo la propagación de la pandemia con la ayuda de pruebas, el rastreo de contactos y medidas de aislamiento, protegiendo a los profesionales sanitarios mediante formación y la provisión de equipos de protección individual (EPI) y minimizando el impacto de la COVID-19 en otras enfermedades mediante el fortalecimiento de los sistemas de salud frágiles y la adaptación de los programas de enfermedad vigentes.

Hay muchísimo en juego. En 2018, el VIH, la tuberculosis y la malaria acabaron con 2,4 millones de vidas en todo el mundo, una cifra que, aunque es aproximadamente la mitad que durante el pico de las epidemias, sigue siendo impactante. Los análisis de la OMS, ONUSIDA, la Alianza Alto a la Tuberculosis y otros indican que, si no actuamos con decisión, el número anual de víctimas por las tres enfermedades podría casi duplicarse y destruir así años de progresos. La magnitud de las interrupciones de los programas de VIH, tuberculosis y malaria como resultado de la COVID-19 queda reflejada en la última encuesta del Fondo Mundial, que cubre 106 países y sugiere que aproximadamente tres de cada cuatro programas de VIH, tuberculosis y malaria se están viendo afectados.

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