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Colombia Panorama de las Necesidades Humanitarias 2020 (Febrero 2020)

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Colombia
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OCHA
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Resumen de Necesidades Humanitarias

POBLACIÓN TOTAL 48,3M

PERSONAS AFECTADAS 13,4M

PERSONAS CON NECESIDADES (PIN) 8,5M

PIN SITUACIÓN INTERNA 5,1M

PIN REFUGIADOS Y MIGRANTES 3,5M

Contexto e impacto de la crisis

Tres años después de la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP, a pesar de ciertos progresos en aspectos sociales y económicos, Colombia continúa con múltiples desafíos en el ámbito humanitario. En algunas regiones del territorio colombiano persiste el impacto del conflicto y aunque desde el inicio de los diálogos de paz se había evidenciado una disminución de eventos que permitía prever cierto “alivio humanitario”, preocupa que en 2018 y 2019 han aumentado las acciones armadas, lo que indica que la situación se deteriora nuevamente en ciertos departementos del país.

Así mismo, se han incrementado los niveles de violencia y la exposición a riesgos de protección, ocasionando necesidades en miles de personas que requieren de asistencia humanitaria y de protección. Este escenario, sumado a los vacíos estructurales históricos que han enfrentado las comunidades rurales de zonas aisladas, al igual que la incertidumbre por la ocurrencia de eventos asociados a los desastres naturales, y la constante llegada de personas refugiadas y migrantes, son algunos de los factores que agudizan las necesidades ya existentes; estos escenarios en algunos casos se presentan de forma simultánea, configurando situaciones de doble y hasta triple afectación.

Ante la respuesta insuficiente a diferentes necesidades humanitarias, y el control social que imparten los grupos armados, es común la naturalización de los hechos victimizantes, así como la no denuncia, ocasionando un subregistro que conlleva a la invisibilización de estas realidades en medio de algunos avances en términos de desarrollo.
Los beneficios de estos avances llegan de manera desigual a las distintas regiones del país; particularmente los territorios colectivos de grupos étnicos minoritarios como afrocolombianos e indígenas (10% y 3% de la población nacional, respectivamente), siguen viéndose afectados por la brecha histórica urbano-rural, donde persiste con fuerza una crisis humanitaria prolongada que afecta de manera desproporcionada, pues el 17.7% de las víctimas registradas del conflicto corresponde a estas minorías étnicas.

Las preocupaciones en el ámbito social y de seguridad se focalizan en comunidades rurales debido al impacto en las personas, sus medios de vida, su acceso a servicios, mercados y al ambiente.
Además de los enfrentamientos entre diversos actores armados, los ataques contra civiles que ejercen diferentes tipos de liderazgo social, comunitario o la defensa de los derechos humanos, causan un alto impacto individual y colectivo. En medio este contexto, continúan los desplazamientos internos, y preocupa el retorno de esta población afectada a sus territorios, en muchas ocasiones sin garantías de seguridad y/o sin acompañamiento institucional.

Igualmente, el acceso humanitario se ve afectado a causa del control social y accionar por parte de actores armados que tienen presencia en territorios, limitando las actividades de manera temporal con implicaciones en tiempos y costos adicionales para las organizaciones, y en algunos casos, ocasionando cierres del espacio humanitario.

Consecuencias humanitarias

Los diferentes factores que hacen parte del contexto y del impacto de la crisis en Colombia, afectan la vida de personas por las consecuencias humanitarias que sufren a corto y mediano plazo.
A fin de caracterizarlos, el análisis y los cálculos de las personas necesitadas, particularmente colombianos afectados por la situación interna (conflicto, violencia y desastres naturales), se concentraron en dos consecuencias humanitarias: 1) los problemas relacionados con el bienestar físico y mental, que afectan a cerca de un millón de personas de comunidades rurales y urbanas, y 2) los problemas relacionados con los estándares de vida que afectan a 4.1 millones de colombianos aproximadamente. También se integraron en el análisis de estas consecuencias humanitarias, las necesidades relacionadas con la protección, la resiliencia y la recuperación de manera transversal.

Poblaciones rurales han vivido históricamente con necesidades básicas insatisfechas, sufren un deterioro en sus de medios de vida y un limitado acceso o carencia de servicios por el impacto de la crisis.
La recurrencia de los desplazamientos forzados y confinamientos expone a riesgos de protección y daños psicológicos a personas que muchas veces son revictimizadas por la ausencia de garantías de seguridad en sus territorios; al mismo tiempo, el deterioro de los alojamientos o viviendas temporales a donde llegan sin contar con unos mínimos de habitabilidad, hace que las condiciones de vida no sean dignas lo que conlleva a grandes retrasos en su recuperación.

Constantemente estas poblaciones suelen recurrir a mecanismos de afrontamiento negativos (matrimonios a temprana edad, trabajo infantil, mendicidad, sexo por supervivencia, entre otros), prácticas peligrosas que causan daños al bienestar personal y familiar, sin oportunidades de recuperación y una dependencia continua de asistencia humanitaria y protección. El abastecimiento de alimentos, la recuperación del estado nutricional y el restablecimiento de las actividades agrícolas siguen siendo demandadas ante la pérdida de cultivos y medios de vida. En ocasiones, comunidades que viven en zonas de difícil acceso, no pueden acceder a un centro de salud funcional en los lugares donde viven.

De otro lado, los niños, niñas y adolescentes de muchos territorios rurales requieren de un entorno protector con atención en salud mental, ya que están expuestos a ser reclutados o vinculados en actividades ilícitas, ser víctimas de delitos contra la integridad sexual; tanto niños y niñas como hombres y mujeres también están expuestos a sufrir accidentes por la contaminación con minas anti personal en cercanía de sus escuelas y los cultivos. Las mujeres y las niñas se ven privadas en muchos casos de la educación y propensas a sufrir por la violencia de género, en regiones donde el machismo forma parte de las costumbres.

Severidad de las necesidades

Alrededor del 34% de las personas tienen necesidades severas y el 13% están en necesidad extrema a lo largo y ancho del país, particularmente en departamentos en zonas de frontera y las regiones noroccidente y suroriente. Los niveles de severidad utilizados para el HNO se determinaron de acuerdo al análisis del contexto, y la percepción de las organizaciones en relación con las necesidades y características de cada territorio, donde el nivel de desarrollo sigue estando comprometido por los obstáculos para acceder a servicios básicos, además de la desigualdad. Las comunidades de acogida como los demás grupos poblacionales que llegan a estas por diferentes causas, se enfrentan a diferentes afectaciones y necesidades inter sectoriales significativas, que en ocasiones ocurren de manera simultánea, particularmente y con mayor intensidad en las zonas rurales.

Los desplazados internos, confinados, afectados por eventos de desastres naturales e incluso personas refugiadas y migrantes, tienen un colapso parcial o total de sus niveles de vida con restricciones de acceso a bienes y servicios básicos; por esta razón, se agotan sus capacidades de resiliencia, tienen baja capacidad de ingresos y medios de vida para el sostenimiento de sus familias, recurriendo frecuentemente a estrategias de afrontamiento negativas. En otros casos, no son bienvenidos en las comunidades de acogida enfrentándose al estigma y la discriminación, en medio de necesidades de protección significativas.

Personas en necesidad

Para el 2020 las agrupaciones de las personas en necesidad han proyectado una cifra similar al 2019, contemplando la continuación del actual escenario de seguridad. En 2020, al menos 8,5 millones de personas necesitan algún tipo de asistencia humanitaria para ser atendidas. De este total, cerca de 5,1 millones presentan necesidades humanitarias intersectoriales por el impacto de la situación interna, distribuidas en al menos 1.080 municipios incluyendo Bogotá. Como parte de la situación interna, 3,5 millones de personas corresponde a la proyección de afectados por causas diferentes al desplazamiento forzado, 1,1 millones de personas necesitadas son miembros de las comunidades de acogida, y más de 530.000 personas son desplazados internos. Para el caso de las personas refugiadas y migrantes, la proyección estima que, cerca de 3,5 millones hacen parte de estos perfiles.

Dentro de estos grupos poblacionales, se destacan las mujeres (51%), los hombres (49%) y los niños y niñas (30%) quienes tienen necesidades específicas; de esta priorización también hacen parte personas pertenecientes a comunidades étnicas (1,2 millones), adultos mayores (470.000) y en una baja proporción las personas en situación de discapacidad (139.000). En cuanto a las necesidades sectoriales para 2020, se destacan protección y educación en emergencias, los cuales muestran un aumento de personas (4,9 y 2 millones respectivamente) en comparación a 2019.

Llama la atención que, la continua llegada de las personas refugiadas y migrantes contribuyó al aumento del número total de personas con necesidades en Colombia (21%) respecto a 2019.

LLama la atención que, este grupo poblacional continúe creciendo para establecerse en Colombia, como resultado de la demanda en los sistemas de salud, educación, vivienda, alimentación y otros servicios básicos, a pesar de las restricciones y de las medidas adoptadas por otros países en la región durante 2019.

UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs: To learn more about OCHA's activities, please visit https://www.unocha.org/.