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COVID-19: Un enfoque de género: Proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos y promover la igualdad de género (Marzo 2020)

Países
Mundo
Fuentes
UNFPA
Fecha de publicación
Origen
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MENSAJES CLAVE

  • Los brotes de enfermedades afectan a las mujeres y los hombres de manera diferente, y las pandemias exacerban las desigualdades existentes entre las mujeres y las niñas, lo mismo que la discriminación en contra de otros grupos marginados como las personas con discapacidad y aquellas en situación de pobreza extrema. Es importante tomar en cuenta lo anterior considerando los impactos diferenciales asociados con la detección y el acceso a tratamiento para las mujeres y los hombres.

  • Las mujeres representan el 70 por ciento de la fuerza laboral en el sector social y de salud en el mundo y, por ello, es importante prestar atención especial a la forma en que su entorno laboral puede exponerlas a actos de discriminación, además de pensar en sus necesidades psicosociales y de salud sexual y reproductiva como personal de salud de primera línea.

  • En épocas de crisis, como sucede durante un brote, las mujeres y las niñas pueden presentar un riesgo más elevado de padecer violencia infligida por la pareja y otras formas de violencia intrafamiliar como resultado de las tensiones crecientes en el hogar. Como los sistemas de protección para las mujeres y las niñas, incluidas las estructuras comunitarias, pueden debilitarse o dejar de funcionar, es necesario implementar medidas específicas para protegerlas del riesgo de padecer violencia infligida por la pareja considerando la dinámica cambiante del riesgo impuesto por la COVID-19.

  • La salud y los derechos sexuales y reproductivos son una prioridad de salud pública que requiere de atención particular durante las pandemias.

  • El parto y los embarazos sin riesgos dependen de sistemas de salud funcionales, además de un apego estricto a las medidas para la prevención de infecciones.

  • La provisión de insumos de planificación familiar y otros insumos de salud sexual y reproductiva, incluidos artículos para la salud menstrual, es central para la salud, el empoderamiento y el desarrollo sostenible de las mujeres, y puede verse afectada cuando las cadenas de suministros se ven sometidas a alteraciones como resultado de la respuesta a la pandemia.

  • Es importante garantizar la continuidad de la atención para las mujeres y las niñas en edad reproductiva en caso de presentarse una interrupción o alteración severa de los servicios en las instalaciones. Es necesario hacer frente a los obstáculos y las barreras a través de acciones para facilitar el acceso de las mujeres y las niñas a los servicios, incluidos servicios de apoyo psicosocial, especialmente para aquellas objeto de violencia o que pudieran estar en riesgo de experimentar violencia durante una cuarentena.

  • Es necesario actualizar las rutas de derivación de modo que estas reflejen los cambios en las instalaciones de atención disponibles, además de informar a los prestadores de servicios y comunidades clave acerca de esas rutas modificadas.

  • Las mujeres embarazadas con enfermedades respiratorias deben ser tratadas con la máxima prioridad, ya que tienen un mayor riesgo de presentar resultados adversos, y las unidades de atención prenatal, neonatal y de salud materna deben segregarse de los casos de COVID-19 identificados.

  • Los sistemas de vigilancia y respuesta deben incluir datos desagregados por sexo, edad, género y estado de embarazo.

  • La provisión de apoyo de salud mental y psicosocial para las personas, las familias, las comunidades y el personal de salud afectados es parte fundamental de la respuesta.

  • Todo el personal de salud que responda a casos de COVID-19, incluidas las mujeres, deberá contar con equipo de protección personal.

  • Como resultado de la interacción de primera línea que las mujeres tienen con las comunidades y su participación en una buena parte del trabajo de atención, ellas enfrentan un riesgo de exposición más elevado. Pero esa proximidad con la comunidad también significa que las mujeres se encuentran bien posicionadas para tener una influencia positiva en el diseño y la implementación de actividades de prevención y la participación comunitaria.

  • Es necesario ofrecer una atención y mensajes de apoyo adecuados con el objetivo de mejorar la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas.

  • Es importante aprovechar la capacidad técnica y la experiencia del UNFPA en los ámbitos de la participación comunitaria, la movilización social y las redes amplias con diferentes grupos de apoyo como organizaciones de mujeres y juveniles, y líderes religiosos y tradicionales, con el fin de sensibilizar, proteger y apoyar a las personas jóvenes, las mujeres, las familias y las comunidades. Lo anterior también contribuirá a aumentar su conocimiento acerca de la protección en contra de la COVID-19 con el fin de contener la propagación de la infección, promover cambios de conducta saludables, prevenir la transmisión de riesgo de la COVID-19 en las comunidades, y reducir el estigma y la discriminación.

  • El UNFPA trabajará en colaboración estrecha con gobiernos, la OMS, otras agencias que trabajan en el campo de la salud (H6) y sus socios nacionales para asegurarse de proporcionar a las mujeres, incluidas aquellas en edad reproductiva y embarazadas, información correcta acerca de la prevención de la infección, sus riesgos potenciales y cómo buscar atención médica oportuna, lo mismo que acerca de la protección en contra de la violencia de género.