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Medidas especiales de protección contra la explotación y los abusos sexuales - Informe del Secretario General (A/74/705)

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Septuagésimo cuarto período de sesiones
Temas del programa 129 y 148

Explotación y abusos sexuales: aplicación de una política de tolerancia cero

Aspectos administrativos y presupuestarios de la financiación de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz

I. Introducción

  1. En 2017 presenté una estrategia para combatir la explotación y los abusos sexuales por parte del personal de las Naciones Unidas en mi primer informe sobre medidas especiales de protección contra la explotación y los abusos sexuales (A/71/818 y A/71/818/Corr.1). Mi estrategia pretende dar prioridad a los derechos y la dignidad de las víctimas poniendo fin a la impunidad, aumentando las asociaciones con los Estados Miembros, creando una red de apoyo con la sociedad civil y mejorando las comunicaciones estratégicas para la educación y la transparenc ia. En el presente informe se ofrece información actualizada sobre los progresos realizados en la aplicación de esa estrategia, centrándose en la forma en que he dado prioridad a las medidas de rendición de cuentas en las esferas que están bajo mi control y en cómo he aplicado un enfoque centrado en las víctimas en todo el sistema de las Naciones Unidas con la adopción de medidas institucionales y normativas y medidas concretas sobre el terreno.

  2. La explotación y los abusos sexuales no son inevitables. La mayoría de los más de 190.000 miembros del personal uniformado y civil de más de 30 entidades de las Naciones Unidas prestan servicios con profesionalidad y dedicación, a menudo en entornos difíciles o peligrosos. Cuando se producen, sin embargo, estas cond uctas ilícitas perjudican a aquellos a quienes tratamos de ayudar y proteger, empañan los valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y, al quebrantar la confianza, socavan nuestra misión y los objetivos programáticos en los sectores humanitario y de la paz y el desarrollo.

  3. Prometí poner orden dentro de las Naciones Unidas y lo he hecho introduciendo sistemas en áreas dentro de mi competencia orientados a hacer a los dirigentes y el personal de toda la Organización personalmente responsables de crear un entorno en el que se conozcan y comprendan las prohibiciones relativas a la explotación y los abusos sexuales. El resultado ha sido un compromiso sostenido a los más altos niveles, sobre el terreno y en la Sede, y una mayor conciencia entre el personal de su obligación de cumplir las normas de conducta exigidas. También se comprenden mejor las consecuencias de incumplir esas normas, que incluyen el despido y la prohibición de reempleo en cualquier parte del sistema de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas no pueden instituir procesos judiciales para exigir responsabilidades civiles o penales a las personas, pero he profundizado la cooperación con los Estados Miembros para que quienes cometan esas conductas ilícitas rindan cuentas.

  4. Si bien me complace que se haya avanzado mucho en cuanto a la alineación y la coherencia de los enfoques de prevención y respuesta en todo el sistema de las Naciones Unidas, así como en cuanto a la sensibilización y el cambio de actitudes, reconozco que siguen existiendo importantes desafíos. Las elevadas tasas de movimiento del personal, combinadas con la vulnerabilidad de los entornos en los que operan las Naciones Unidas, exigen una vigilancia constante para garantizar que se establecen sistemas con los que identificar y mitigar riesgos, seleccionar y capacitar a nuestro personal y responder de forma oportuna y enérgica a las denuncias que se reciban prestando atención prioritaria a las víctimas. En última instancia somos nosotros, como comunidad internacional, quienes debemos abordar las causas fundamentales de la explotación y los abusos sexuales, incluida la desigualdad entre los géneros y el profundo desequilibrio de poder entre nuestro personal y aquellos a los que tenemos el mandato de proteger y ayudar, si queremos combatir eficazmente estos comportamientos vergonzosos y perjudiciales.