Перейти к основному содержанию

Nota Metodológica: Estimación de víctimas de ataques contra la población civil

Страны
Колумбия
Источники
UNCT Colombia
+ 1
Дата публикации
Происхождение
Просмотреть оригинал

Contexto

Las dinámicas de economías ilícitas y la violencia armada, tanto en zonas rurales con poblaciones vulnerables, como en algunos contextos urbanos, tienen otros impactos directos contra la vida e integridad de la población civil, manifestados en las amenazas, intimidaciones, atentados, heridas intencionales y en acciones bélicas, así como en homicidios y desaparición forzada como los principales ataques contra población civil identificados. En 2019, de acuerdo con Monitor (OCHA), cerca de 800 homicidios contra civiles fueron reportados, tanto en área urbana como rural.

Desde la firma del acuerdo de paz, algunos perfiles son un motivo de preocupación por haberse convertido en objeto sistemático de estos ataques: este es el caso de los líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos, dadas las funciones que realizan y que obstaculizan diversos intereses vinculados a economías ilícitas: según registros de ONU Derechos Humanos, 107 activistas fueron asesinados durante el 2019 y 13 casos adicionales estaban en proceso de verificación en enero de 2020 , por su parte la Defensoría del Pueblo registra al menos 1.351 líderes y lideresas sociales y comunitarios amenazados entre 2018 y 2019; al menos 24 por ciento de estas amenazas corresponden a lideresas. También han sido objetivo de ataques los ex integrantes de las FARC-EP en proceso de reincorporación, quienes en algunos casos también se han vinculado a la defensa de DD. HH y/o a actividades políticas, aun en medio de la estigmatización: desde 2017 y hasta diciembre 26 de 2019, se han registrado 177 homicidios de ex integrantes de las FARC-EP.

De igual manera, civiles con otras ocupaciones o roles a nivel comunitario (profesores, campesinos), en el ámbito municipal o nacional (periodistas, funcionarios públicos, candidatos en cargos de elección popular), o incluso otros perfiles poblacionales (como trabajadoras sexuales o consumidores de estupefacientes) también son víctimas de estas agresiones, y suelen ser menos visibles. En 2019 preocupa el retorno de prácticas como la tortura, la decapitación y otras estrategias que denotan sevicia, lo que refuerza el control social y el temor de las comunidades. Cuando las personas carecen de garantías de seguridad o mecanismos de protección, estos hechos también pueden desencadenar desplazamientos y/o materializarse posteriormente en eventos fatales como homicidios y desaparición forzada; si bien en la gran mayoría de contextos se naturalizan y constituyen una exposición permanente al riesgo como un modo de vida y mecanismo de afrontamiento negativo.

UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs: To learn more about OCHA's activities, please visit https://www.unocha.org/.