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El cañón Criollo, olvidado entre las casas de damnificados

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El cañón Criollo es uno de los patrimonios del Estado emplazado frente al Congreso Nacional. Esta semana fue fotografiado por servir de soporte para un baño improvisado, debido a que el lugar fue ocupado por los damnificados de las inundaciones.

En el promontorio hecho en 1970, en la Plaza de la Victoria, para colocar el monumento del Mariscal Francisco Solano López, también se exhiben dos reliquias de la Guerra de la Triple Alianza: el Criollo y el Acá Verá.

El Criollo fue uno de los solitarios defensores de Asunción, cuando la guerra se peleaba en Ñeembucú, contó uno de los miembros de la Comisión que Conmemora el Sesquicentenario de la Epopeya Nacional, Fabián Chamorro, a Última Hora.

Los cañones fueron devueltos en 1954 por el Gobierno argentino en la asunción de Alfredo Stroessner, y en 1970 fueron llevados frente al edificio del Congreso Nacional, lugar donde ya llevan más de 30 años.

Chamorro comentó que el problema del cañón radica en que no hay ninguna institución responsable. "Stroessner no nombró a ningún ente encargado, entonces no es de la Municipalidad de Asunción, no es de la Secretaría de Cultura, no es del Ministerio de Defensa. Las instituciones se pasan la pelota y, en teoría, no es de ninguna de ellas", explicó.

Sin embargo, es un patrimonio del Estado y es un patrimonio militar. Al ser del Estado, tiene que estar cuidado por el Ministerio de Defensa y, por ende, por la Secretaría Nacional de Cultura, y desde el momento que ocupa un espacio público, debe estar cuidado por la Municipalidad. En vez de cuidarlo entre todos, no lo cuida ninguno, señaló el historiador.

Espacios culturales para damnificados

Al igual que los cañones, las plazas históricas ubicadas en las inmediaciones del Congreso, y que tienen más de 300 años, también son patrimonios descuidados por la Municipalidad. Los damnificados llevan años en esos lugares, aseguró Chamorro.

Recordó que ya hace algunos meses el cañón fue grafiteado y que, junto con otro amigo, se encargaron de limpiarlo de manera particular. "Hasta parece adecuado que esté ahí, pero a nadie le importa, inclusive se tira basura dentro del cañón", resaltó.

Chamorro adelantó que, por esa razón, este viernes, la Secretaría Nacional de Cultura presentará una nota quejándose, en la Municipalidad de Asunción, y a la vez solicitando que se retiren los cañones.

"Se debe buscar un lugar donde tenga seguridad y se les dé un buen cuidado, como lo hacen los brasileños con nuestro cañón Cristiano. El cañón recibe un riguroso proceso de limpieza para que no pierda el color y no se dañe, porque está al aire libre; todo lo contrario a nosotros, que tenemos esos cañones tirados al aire libre desde el 1954", añadió el investigador.

Sin refugios

Por su parte, el director de la Dirección General de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres (DGRRD) de la Municipalidad, Víctor Hugo Julio, comentó que la situación es mucho más compleja, puesto que las plazas no solo son ocupadas por damnificados, sino también por indígenas.

Refirió que son diversas las razones por las cuales los damnificados ocupan esos espacios, a pesar de que se les brinda refugio: "Les queda lejos del trabajo, tienen que pagar pasajes, vender sus ensaladas de frutas o cuidar autos. De nada les sirve una casa linda si no tienen qué comer. Esto hace que vuelvan lo más cercano de sus casas nuevamente", explicó.

El director mencionó que existen más de 30 refugios, entre plazas, calles y propiedades de Estado, pero que no cuentan con propiedades propias para albergar a las personas que son afectadas por las inundaciones y que, a raíz de esta situación, hay innumerables problemas que solucionar.

Reconoció el deterioro de los espacios públicos; sin embargo, reiteró que, por sobre todo, está la vida de las personas y de no hallarse una solución definitiva, la situación continuará.